Blog el olivo

Limpieza en un templo catalán


Dolca Catalunya

Sostenía el anarquista Proudhon, y es una verdad constatable, que bajo toda cuestión política se esconde un asunto teológico. Así sucede con el nacionalismo.

El nacionalismo es una ideología del siglo XIX que diviniza lanació, a la que se debe prestar culto desde todos los ámbitos sociales, desde el deporte a la economía. Allí donde el nacionalismo arraiga se extingue la vida espiritual, suplantada por el sucedáneo ideológico del una nació, una bandera, una llengua. El nacionalismo sustituye el culto a Dios por la adoración de lanació, un ente pesadilleado por ideósofos incapaces de disfrutar de la maravillosa realidad de la vida. Aquesta ideologia ha estat a Catalunya un actiu catalitzador de l’ensorrament del cristianisme, en molts casos convertit en eina de difusió nacionalista per capellans que van fer un idolet de galindaina de la seva estimada Catalunya.

Lluís Companys decía que “el alma inmortal” de Cataluña era “como una hostia santa”Xirinachs se suicidó “per Catalunya”El “cura” de Església Plural Jaume Rocabert Cabruja (el apellido lo dice todo) sostiene que “no hay ni puede haber nada más importante para los catalanes (…) que la consecución -cuanto antes mejor- de nuestra independencia”. Mossens pregasubvens pengen cubanes als campanaris de les esglésies de Déu. Jordi Pujol pasa de montar un grupo llamado “Crist i Catalunya” a olvidar lo de “Crist” y compararse con los reyes bíblicos de Israelel cura ultra de Gallifa planta una estatua a la cubana en el santuario que regenta; mossèn Rodri (Rodríguez antes de pasar por el catalanitzador de cognoms) cuelga los hábitos para apuntarse a ERC y hace una escultura a la “Diosa Independència”; la Escola Cristiana nos impone laimmersióel bisbe Novell utiliza su hoja parroquial para hacer apología del separatismo y pedir el voto para JxS o la CUP, hace huelga por los golpistas y hasta cierra sus misas con arengas políticas; el párroco de Vila-Rodona permite la adoración de la butiurna en el altar de su iglesia; y así hasta aburrir. Entre en nuestra sección Alma y verá cómo tantos curas hacen lo posible para descristianizar al pueblo sencillo.

Otro de estos curas por el nacionalismo es Enric Subirà Blasi, párroco de San Medir, que cierra las romerías con un “Visca Catalunya Lliure!”. El sectari havia penjat una pancarta separatista al portal de l’església, pero al parecer alguno de sus fieles ha decidido que su primera obra de caridad para acompañar el inicio de la Cuaresma sería expulsar a los mercaderes políticos del templo. 

Dit i fet: avui ja no hi ha pancarta al temple, la levadura de los fariseos ya no preside el portal de San Medir y els cristians senzills ja poden gaudir de la casa de Déu lliure d’idolets. Bona feina i bona Quaresma, dolços.

Dolça i quaresmal Catalunya…



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